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Nube privada, ¿sabe qué es y por qué importa?

Aquí hay una definición clara de nube privada que  elimina errores sobre qué es, qué no, y reafirma que esta tecnología no está muerta.

Por John Breeden II | Versión original en IDGN

 

Las nubes privadas hacen un uso eficiente de los recursos de almacenamiento, cómputo y memoria, pueden proporcionar tiempos de respuesta más rápidos para las aplicaciones empresariales y ayudan a cumplir con las regulaciones sobre dónde se almacenan los datos.

Bien. Todo eso es genial. Pero, mejor, comencemos por el principio. 

¿Qué es una nube privada?

El concepto de una nube privada es relativamente simple y directo.  

NIST lo definió en su NIST Cloud Computing Standards Roadmap en 2013 así: 

“La infraestructura de nube privada está aprovisionada para uso exclusivo de una sola organización que comprende múltiples consumidores (por ejemplo, unidades comerciales)”.

Un aspecto importante de la definición del NIST –  que ahora se acepta como el estándar mundial – es que una infraestructura de nube privada no necesita estar ubicada en las instalaciones ni ser propiedad de la organización que la usa.

Las empresas pueden contratar proveedores de servicios en la nube como IBM, Microsoft y otros para alojar sus nubes privadas.

Pueden reclutar empresas como Amazon (Outposts) o HPE (GreenLake) para construir y administrar una nube privada local.  

O pueden adoptar el enfoque de “hágalo usted mismo” y modernizar su centro de datos existente en una nube privada.

Independientemente del enfoque que adopte una empresa, una cosa está clara: las nubes privadas están en vías de crecimiento.  

IDC predice que el gasto total en la nube que incluye:

  • Servicios en la nube
  • Hardware
  • Software 
  • Y servicios profesionales / gestionados… 

… superará los US$ 1,3 billones (millardos en español) para 2025. 

Esto supone:

  • Una tasa de crecimiento anual compuesta del 16,9%.  
  • Los servicios de nube PRIVADA (que IDC ahora llama nube dedicada) crecerán a una tasa más rápida del 31,0%.

Desglosando la subcategoría de infraestructura de nube privada, IDC informa que el gasto aumentó un 11,8 % a US$ 22.500 millones para todo el año 2021. 

De esa infraestructura, el 46% se implementó en las instalaciones del cliente, lo que significa que las implementaciones empresariales de nube privada se dividen de manera bastante equitativa entre  -prem y alojado.

Nube privada frente a nube pública

La diferencia fundamental entre una nube privada y una nube pública es que tanto todos los recursos como la infraestructura de una nube privada están particionados y separados de la infraestructura pública

Esta división puede hacerse mediante software e, incluso, existir completamente en su propio hardware. 

Pero los recursos para esa nube privada están disponibles para el uso exclusivo de un solo cliente.

Por el contrario, en la nube pública, los clientes individuales tienen su parte de la nube aprovisionada para su uso, pero los recursos disponibles para todos los usuarios dentro de esa nube son compartidos.  

Esos recursos se asignan a inquilinos individuales según sus contratos de uso de la nube, pero varias cargas de trabajo de diferentes inquilinos podrían estar consumiendo recursos de CPU que se ejecutan en servidores físicos compartidos al mismo tiempo.

Por supuesto, los datos se aíslan lógicamente y se aprovisionan a inquilinos individuales, por lo que un inquilino no puede:

  • Manipular
  • Leer 
  • Ni conocer los datos de otro

Pero no se confunda: el espacio y los recursos (aplicaciones y funcionalidades) son compartidos por todos los “inquilinos”. 

Beneficios de la nube privada

Sin duda, la tendencia general apunta a que las empresas transfieran más recursos a la nube pública, ya sea migrando aplicaciones existentes o adoptando una estrategia de prioridad en la nube para desarrollar nuevas aplicaciones.

Sin embargo, es posible que ciertas agencias gubernamentales, así como organizaciones que trabajan en industrias altamente reguladas, deban tener más control sobre ciertos tipos de datos que el que pueden ofrecer los proveedores de nube pública.  

Esto incluye no solo la seguridad en torno a los datos en sí, sino también el control sobre los recursos que los alojan.  

Para esos grupos, es posible que se necesite una nube privada.

También puede haber ciertos sistemas y programas heredados que no funcionarían bien (o en e absoluto) dentro de una instancia de nube pública. 

No obstante, es posible que puedan ejecutarse en un entorno virtualizado privado, diseñado específicamente para admitirlos.

Además de las preocupaciones normativas y de cumplimiento, las nubes privadas brindan a las empresas más control sobre sus datos y aplicaciones.  

Para las empresas que ejecutan aplicaciones en tiempo real que requieren baja latencia, mantener ese proceso comercial en las instalaciones puede proporcionar el tipo de rendimiento que sería difícil de igualar para un proveedor de servicios de nube pública.

Elibeth Eduardo G.

Periodista apasionada por la innovación, la tecnología y la creatividad. Editora de The Standard CIO y Factory Pyme para The HAP GROUP

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